viernes, 22 de febrero de 2013

Bitácora 2: Llamado

¿Qué es lo que se supone que uno tiene que hacer frente al enojo de otra persona? Apartar el orgullo y preguntar qué es lo que pasa e intentar, en la medida de lo posible, solucionarlo. Eso si hay un interés por la persona ofendida.
Me pregunto por qué no es mi caso. 
En ningún momento siento que no me quieren las personas que me lo dicen (bueno, algunas sí pero tampoco son tan importantes), pero igualmente en estos casos aparenta no haber interés alguno.
Admito que en muchas oportunidades, la mayoría por no decir todas, tengo una especial habilidad por hacer mi orgullo a un lado y marcar el número de teléfono o ir y son varias las ocasiones en las que lo hago y soy yo la que está enojada.
¿Por qué hago eso? ¿Tendré miedo de que la otra persona se enoje y perderla? ¿No debería ser al revés?  Si yo estoy molesta, triste o como sea el estado de mi ánimo ¿no debería estar rechazando yo los llamados o no contestando los mensajes? 
Soy boluda, esa es la cuestión y creo que padezco una grave enfermedad de no querer quedarme sola al punto que soy capaz de humillarme por la gente que quiero.
En algún momento de la vida espero aprender a ser diferente porque es un gran paso admitirlo.
Las emociones que me envuelven en este momento se mezclan: la tristeza se abraza con la impotencia, la desilusión conversa con el enojo y por ninguna de estas veo reacción alguna. 
¿Aprenderé algún día?

1 comentario:

  1. me siento identificada con lo que decís.
    ¿Estará bien ser siempre o muy asiduamente ser uno el que hace como aquí nada ha pasado, o se remite al que logró sea por lo que fuere nuestro pesar y eligió el silencio?

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